Ella vino a mí en busca de afecto y yo necesitaba una amiga a quien abrazar. Me dejó entrar en su mundo y apareció en el mío cada día. Es extraño haber tenido que dejarla. Es triste. Realmente me encariñé pero ya no sé si alguna vez volveré a verla. Sólo me consuela el saber que no me va a extrañar... Aunque yo sí.
F. M.
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