8 de julio de 2010

Un salto a la verdad. Caí como cae un niño que recién está aprendiendo a caminar. No puedo levantarme esta vez. No sin tu ayuda. No ahora que no estás y es por vos que me siento así.
La verdad me golpeó como una cachetada en seco. Me arrasó como un tsunami.
Ya no soy la niña que sueña con príncipes azules y castillos de arena. Ni soy esa mujer completamente inmersa en un mundo de adultos con tacos y maquillajes.
Tu ausencia me marcó para siempre. No exagero. Si estuvieras en mi vida, todo sería distinto. Todo tendría otro color.
¿Cómo se puede amar a aquél que nunca fue y nunca será?
Y aunque siempre estuviste conmigo, en mis sueños, hoy daría hasta mi alma por poder compartir 2 segundos de mi vida con vos y poder abrazarte como nadie jamás lo haría.
Hoy lágrimas de impotencia me inundan el alma.
Te extraño. Pero, ¿cómo es posible extrañar a alguien a quien nunca vi, alguien a quien no conozco en absoluto?
Me duele en lo más profundo tanta realidad junta. Y tanto misterio.
El sol me robó todos lo amaneceres con vos, y la luna, los cuentos antes de dormir. Las estrellas me robaron el brillo de tus ojos, y el viento, tu voz.
Y la injusta jueza de la muerte te arrebató añares antes de poder decirte estas 3 palabras que nunca voy a callar: 'Abuelo, te amo'.

F. M.

1 comentario:

Unknown dijo...

que lindo flor!
es cierto, lamentablemente nunca estuvo fisicamente
pero sin embargo lo conocemos y siempre va a estar en los recuerdos e historias que nos cuentan nuestros padres :)
te quiero prima!

un beso enorme!

belu