Yo te debo tanto, tanto, tanto, amor.
Que ahora te regalo mi resignación.
Sé que tú me amaste, puedo sentirlo.
Quiero descansar en tu perdón.
Voy a hacer de cuenta que nunca te fuiste,
que has ido de viaje y nada más.
Y con tu recuerdo, cuando esté muy triste,
le haré compañía a mi soledad.
Quiero que mi ausencia sean grandes alas
con las que tú puedas emprender
ese vuelo largo, de tantas escalas,
y en algunas te puedas perder.
Yo aquí, entre la nada, voy a hablar de todo.
Buscaré a mi modo continuar.
Y hasta que los años cierren mi memoria
no me dejaré de preguntar...
¿Dónde estará mi primavera,
dónde se me ha escondido
el sol que mi jardín olvidó
y el alma me marchitó?
Sin cariño, sin comprensión,
yo no sé que voy a hacer sin ti.
Se me escapa el sentimiento,
mi corazón está sediento.
Banda XXI
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