Cada movimiento,
cada sensación.
Me perdí
en un cuadrado
reducido al tamaño
de nuestros cuerpos
fundidos.
Tan cercano,
era imposible
distinguir algún rasgo.
Se enturbió la mirada
y agitó la respiración.
Estresante
como un sueño
hecho realidad.
Qué irónico!
Lo único que quería
era que fuera real.
Y lo fue.
F. M.

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