7 de junio de 2011

Una palabra desencadena un todo, una idea, un pensamiento y, por qué no, un sentimiento. Ese todo no siempre es un todo. A veces faltaa algo más, algo inexpresable por medio de palabras, y tal vez ese algo que llene ese vacío sea un abrazo, una sonrisa o una lágrima. Tal vez sea un silencio. Sin silencios no hay palabras, como sin oscuridad no hay luz. Pero sin palabras sigue habiendo emoción, ideas, pensamientos, sentimientos... Una palabra desencadena un todo, mas no siempre ese todo es propicio de ser desencadenado y desenvuelto y desenrollado. En ese momento uno deja actuar al vacío.



F. M.

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