F. M
8 de junio de 2011
Esperaba un sentimiento, esperaba mucho más de lo que realmente podía esperar. Desesperaba en la espera y en el desespero te llamaba. No oía salir mi voz y me esforzaba más de lo que creía poder para que el oxígeno llegara a mis pulmones y gritara en un grito colmado de amor loco, irracional, necesitado. Pero el grito no salía y bloqueaba mis pulmones al punto de no dejarme respirar más. Y ya no quise esperar más y, aunque no te espere, desespero por verte aunque sea en un espejismo en una noche a la deriva. Y aunque tenga bloqueados los pulmones y sienta que se entumecen músculos que ni siquiera conocía en mí, no me importa si este sueño me va a llevar a vos.
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