11 de febrero de 2011

FIDM

Todo parece tan lejano, casi invisible. Todos tus sueños, tus metas, los objetivos que tenés para tu vida. Y los planes que tenías para vos, puede ser que cambien cuando se superpongan entre sí y sean tan contrarios y unos limiten a otros. Intentás priorizar, pero tu sueño de ser madre a una cierta edad es tan importante como ese sueño de irte a una ciudad lejana a buscar tu verdadero yo. Podrías tener a tu hijo en esa otra ciudad, pero eso implicaría alejarte de todos los que más amás. Y qué vale más? No se trata de qué vale más realmente. Sabés lo que te conviene. En definitiva el sueño de ser madre se ve más lejano que ese otro que depende sólo de una realidad económica. Y, en el fondo, sabés que tal vez tu destino no sea el que vos imaginás, el que vos deseás para vos. Podría pasar que te vayas lejos y, allá, encuentres todo eso que creíste que encontrarías acá. Tal vez así seas feliz completamente. Allá, lejos, en esa ciudad donde fuiste persiguiendo un sueño que parecía casi imposible, aún más improbable que todos esos otros sueños que parecía que podrías alcanzar estando acá, donde naciste, donde creíste que debías vivir y morir.

F. M.

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