18 de diciembre de 2010

Qué esperabas?

Te sentás y pintás con acuarelas una ilusión pobre y vana. Cantás a todo pulmón aquella canción que te recuerda un trozo de vida que murió, que dejaste atrás. Intentás sin demasiado éxito reconstruir esa pared que tan fuerte te hacía, que tanto te protegía de la adversidad. Escuchás una y otra vez esa voz que te canta al oído y te saca una lágrima del alma, incluso en el lugar más insólito. Te parás frente a un público que no vino a ver tu función, que no te quiere ver a vos. Entonces que hacés esperando esos aplausos que jamás llegarán? Cuánto más necesitás para darle la espalda a eso que sigue mostrándote su perfil? Ay, Florencia, Florencia. Qué es lo que te falta para darte cuenta de lo que te sobra? Cerrá esa puerta antes de que caigan todos esos recuerdos que tenés amontonados en un rincón. Sabés que fuerza de voluntad no te falta. Sabés que es miedo, pero el miedo te hace débil. Dejá la debilidad para ese mediocre. Vos tenés cosas más importantes por las que preocuparte. Sé que todo tu problema surge porque el hombro en el cual te sostenías es ese que te choca queriendo ganarte espacio. Y bueno. Que se mueran todos. Naciste sola y sola hacés tu camino. O deberías. Agarrá nuevamente tu pincel y tus acuarelas, pintá ese cielo de un color diferente. Creá otra ilusión, la que te guste más. Buscá tu felicidad en cada trazo y dibujá canciones que te lleven a otro ritmo y te llenen los pulmones de oxígeno y aceleren los pálpitos de tu corazón. Vos podés.

F. M.

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