23 de agosto de 2010

Resulta ser que, por un momento en la vida, por un te quiero, llegué a pensar que podía haber algo más, algo especial. Pero en tu vida, los te quiero vuelan como en mi vida vuelan los pájaros. En tu vida los te quiero se apagan como en mi vida las velas en los cumpleaños. Debería saber ya a esta altura que en tu vida gana la mujer que más te quiero te dice y no la que más los siente. Pero que bueno es saber eso y aun así no reunir el coraje de decirlos tan en vano. Sigo viva y a salvo de tu engaño. Sigo siendo cómplice de tus engaños a las demás, a esas pobres que gastan palabras sin recompensa alguna más que dolor. En tu vida no valen los sentimientos, en la mía sí. Y decidí, hoy mismo y aquí, que mis sentimientos no se irán a ningún lado y se quedarán en mí. Protegida siempre y principalmente de vos. Te conozco tus dos caras y aun así no puedo escapar del todo. Vuelvo a caer una vez más.
F. M.

22 de agosto de 2010

Ya no hay palabras, ya ninguna tiene sentido, y cuantas más palabras salen de mi boca, es como si más me dijera mi conciencia a gritos que debo callar. Pero no me gusta el silencio, no con vos, no donde antes había un mar de historias de los dos. Cada día pierdo más las ganas de disfrutar la vida, porque no encuentro sentido alguno de distracción, de diversión, de disfrute. Es todo una farsa constante, una sonrisa dibujada y palabras para llenar vacíos que no tienen remedio. Me doy cuenta de lo equivocada que estaba. Pero no sé si las cosas hubieran podido ser de otra manera, no lo sé. Estás tan distinto, tan cambiado, o tal vez antes yo no podía verte y veía sólo lo que quería ver. No me gusta nada de esto. Me parece una completa mierda. Tengo lágrimas y lágrimas y descubro que sólo hay lágrimas en mí. Ni una sola sonrisa. Mi felicidad no dura nada. Desearía que todos me dejaran en paz, absolutamente todos. Necesito paz, por favor. Ya no puedo conmigo misma. Necesito un minuto para mí y olvidarme de todos, total nadie se acuerda de mí. A nadie le importo como me merezco, como a mí sí me importan los demás. A todos les chupo bien un huevo. Obtienen lo que quieren de mí y después no existo. Y me parece perfecto. Pero ahora nadie existe para mí excepto yo. Se van todos bien al carajo y dejénme en paz por un tiempo. Quiero encontrarme y salir adelante. El que quiera encontrarme también bienvenido sea y el que no mejor no moleste. Gracias.
F. M.

10 de agosto de 2010

Sueños de maniquí

Fue tan sólo una momentánea hermosa realidad. Y qué bello hubiera sido que durara por siempre. No sólo bastó saberme dueña de su corazón y de todas sus emociones y pensamientos. Desde el mismo instante en que la vida lo cruzó en mi camino, cada rincón de mi cuerpo necesitó de su ser. Respondí como nunca a mis impulsos. Acallé todos y cada uno de los obstáculos de mi conciente. Dejé a mi inconciente ser en su plenitud. Le di voz cantante. Y heme aquí enamorada perdidamente. Dejando pasar mil oportunidades de ser feliz en brazos de otro que no tenga miedo de amarme como quiero. Hoy sonrío y lloro con un recuerdo que me hace feliz en algunas ocasiones y sueño con verme de nuevo fundiendo nuestros labios en el más dulce beso que recibí jamás. Sólo me queda soñar.
F. M.

3 de agosto de 2010

Pensaba regalarte una canción,
como aquellas que cantábamos juntos.
Se pasó el tiempo una vez más
y la tinta no alcanzó para sellar un sentimiento.

Así que escribí en mi mente
y dibujé trazos de colores fuertes.
Marqué cada rincón con una sonrisa
que cubriera las lágrimas derramadas.

Y cuando encuentre el tiempo ideal,
y ya no pueda tenerla en secreto,
tal vez se la grite a las nubes
para que se la lleven en su viaje.

Lejos... muy lejos
F. M.