27 de noviembre de 2010

Ya no creo en los cuentos de niña que leía antes de dormir. No creo en esas películas que me hicieron creer en el amor. Y, mal que me pese, dejé de creer en la familia Ingalls. Era fácil dejarme enceguecer con ilusiones ideales... Pero 100% irreales. Crecer apesta. Abrir los ojos a esta realidad es como tirarse en bungee sin arnés. La palabra familia ya no tiene sentido. Y la palabra amor sólo será un sentimiento efímero.
Quisiera reducirme a lo que era quince años atrás, cuando todo mi mundo terminaba donde empezaba el de mis muñecas. Eso sí que era vivir. La familia era algo que elegías, no algo que te tocaba por artes del azar. El amor era ilimitado y el 'te amo', sincero. Las navidades eran navidades, no un artefacto de creación barata. Todo cambió. Tan mal veo todo. Soy la única que ve las cosas así?

F. M.

2 comentarios:

Agus dijo...

muy bueno, definitivamente los años pasan las cosas y el mundo CAMBIA abismalmente, nada es,ni sera lo que era,

Agus dijo...
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