31 de octubre de 2010

PS I ♥ U

Ayer pensaba que, aún después de dos años del comienzo de nuestra historia, aún después de haber llegado a esa cumbre en la que parecía que el único final era caer y dejar morir lo que alguna vez hubo entre los dos, me di cuenta que entre vos y yo nada tiene final. Me encontré frente a la realidad de una lágrima recorriendo mi mejilla, una lágrima que se escapó de la nada y me hizo dar cuenta de lo importante que siempre fuiste y siempre vas a ser para mí. De repente, lloraba desconsolada ante la desilusión. No tuya, de la vida que se empeña en alejarnos y llevarnos por distintos caminos. Y la ciclotimia me hizo reir una vez más dándome cuenta que justamente lo que me hacía llorar era lo que me hacía reir también de satisfacción y felicidad, porque la realidad iba más allá de lo palpable. Si bien la vida parece querernos lejos, vos y yo no queremos que las cosas sean así, queremos estar juntos, amarnos como alguna vez lo hicimos. Pero una vez más mi día se hizo gris. La tristeza de no poder verte una vez más, de no poder estrecharte entre mis brazos, de no poder unir nuestras bocas en un beso apasionado que nos lleve a la locura; me dejó abatida y con un sabor amargo del que aún hoy me cuesta desprenderme. Ya no sé si es real esa ilusión que renace cuando nos escribimos y me sorprendés diciéndome cosas que creí que ya debías de haber olvidado. A veces pienso que mis sueños llegan muy lejos y mis realidades abarcan tan sólo adonde llega mi mirada. Y mi mirada todavía no te alcanza.
F.M.