20 de septiembre de 2010

Mis sueños te traen de vez en cuando,
y traen, también, un deseo incontrolable
de volverte a ver una vez más.

Despierto y el presente me sobrepasa,
y a ese pasado tan hermoso que quedó atrás,
que alguna vez fue de los dos.

Mis manos tiemblan de ansiedad
por escribirte, aunque sea, una palabra
que te despierte y nos acerque.

Y el tiempo me demuestra, una vez más,
que estás vivo, y este amor latente en mí,
y que siempre serás mío.

F. M.

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