4 de septiembre de 2011

Por algún lado hay que descargarse.

Este mundo no está hecho para mí. O yo no estoy hecha para este mundo. Vivimos en una sociedad donde se busca todo lo fácil en extremo. Estamos inmersos en una nueva cultura de recibir todo a cambio de nada. Queremos derechos, pero no nos hacemos cargo de las responsabilidades que conllevan esos. Buscamos relaciones efímeras, sencillas, maleables. Se considera al sexo gratis como un nuevo modo de compromiso, sólo para no jugarse por un compromiso real. Se usa el término "te amo" incluso más que el "buenos días" a la mañana, o el "permiso", "por favor", y "gracias". Esta es la sociedad del "llame ya!". Queremos todo ya, ahora, en este mismo instante. Y al instante siguiente queremos que se vaya. Estamos en este mundo de chatarra tecnológica que, sumado a la búsqueda de facilidad en todo, nos permite no tener que dar la cara en ningún momento. Se desvirtuó todo y ahora consideramos dar la cara, al hecho de estar frente a la camarita de la pc. No existen más las conversaciones en persona, ahora todo es virtual. El teléfono de línea existe por costumbre y para hacer y recibir llamados de call centers, porque realmente no llamamos a nadie, porque es más fácil mandar un mensajito de texto con el celular. Es la sociedad de los tímidos y los vagos. No nos lleva ni nos va a llevar a ninguna parte más que a la autodestrucción. Y yo no me siento parte de esto ni quiero serlo. Sepa interpretarse lo que digo. Obviamente como persona inmersa en este mundo, tengo celular, mando mensajitos, odio hacer filas y esperar, chateo, uso las redes sociales, y de hecho esto lo estoy escribiendo en un blog y no en un pedazo de papel REAL; pero eso no significa que este a favor de todo esto o me sienta orgullosa de seguir al resto de la gente que camina por esta senda sin retorno y nos lleva a todos a lo irreversible de esta situación.

F.M.